EL ABRAZO DEL OSO
1. Quiénes somos.
La historia de los fundadores:
Joan perdió a su padre el día 24 de octubre de 1989, cuando apenas tenía 11 años. Esta experiencia le marcó profundamente, siendo el inicio de una profunda etapa de duelo y una posterior búsqueda personal sobre el sentido de la Vida y la Vida existente después de la Vida.
En el año 2001 conocería a Vanessa, a través de la Universidad de Valencia, se encontraba en el mismo proceso de desarrollo humano y espiritual.
Por su parte, Vanessa tuvo una experiencia ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) en el año 1985, a la temprana edad de cinco años. Esta experiencia despertaría en ella una sensibilidad para apreciar el mundo desde un prisma humano que se asociaba a la necesidad de un desarrollo espiritual.
Años más tarde, concretamente a mediados del 2005, y con el apoyo incondicional de Joan, vivenció un doloroso y a la vez gratificante Desarrollo Espiritual Abrupto (denominado por uno de los padres de la Psicología Transpersonal, Stalinav Grof "Emergencia Espiritual"). Un procesos de apertura a los valores humanos y espirituales, acompañado de peliagudas y dramáticas alteraciones de la conciencia y crisis de la personalidad necesarias para afrontar la información almacenada y reprimida de la psique inconsciente, subsanar y liberar traumas severos acontecidos, principalmente, en la primera etapa de la Vida. Un profundo y acusado duelo interno al que, en numerosas ocasiones, se le ha denominado La Oscura Noche del Alma, y que Vanessa describe en su libro El Abrazo del Oso (Editorial Luciérnaga) de la siguiente forma:
"La Oscura Noche del Alma es el proceso que transforma la personalidad que hemos adquirido -en función de cuáles hayan sido nuestras experiencias y creencias mundanas-, en otra de carácter real, espiritual, auténtica; basada en la Consciencia que deviene del Amor en el interior de nosotros mismos. No podemos experimentar el Amor de forma sana mientras nuestra alma esté sujeta a versiones contaminadas de nosotros mismos: nuestra psique, nuestro corazón y nuestra alma debe liberarse de las impurezas adquiridas durante ciertos períodos de la aventura humana procedentes de experiencias dolorosas, dañinas y, por tanto, traumáticas. Mi proceso de Emergencia Espiritual, me dio la oportunidad de transformar mi limitada visión de la realidad por otra de naturaleza real, pues sólo cuando el corazón se ha sanado el Amor puede ocupar un lugar en él".
Pese a su rechazo inicial -en gran medida suscitada por el miedo a la incomprensión de una sociedad todavía reticente a la muerte, a la continuación de la Vida después de la Vida y a un proceso vinculado al desarrollo humano y espiritual que, en numerosas ocasiones, ha sido y es confundido con un trastorno de la personalidad- Vanessa asistió a una conferencia sobre duelo en Valencia. A partir de este momento, y acongojada por el dolor-sufrimiento que percibió en las personas allí presentes -personas que habían sufrido la pérdida de un ser querido- decidió escribir El Abrazo del Oso, narrando de forma sencilla una ínfima parte de sus experiencias transpersonales. Actualmente, junto a sus otros compañeros de Asociación, organiza congresos e imparte cursos, talleres y conferencias con el propósito de recaudar fondos para abrir un espacio en el que acoger, acompañar y asistir a personas en la fase terminal de su vida, dolientes y sumergidas en un proceso abrupto de desarrollo humano y espiritual (Emergencia Espiritual). En breve, concluirá la segunda parte del libro El Abrazo del Oso.
José Ignacio, Licenciado en CC. Económicas y Empresariales, trabajó en diferentes empresas, ocupando diferentes cargos financieros y de factoring. Tiempo después -interesado cada vez más en crecer y desarrollarse como persona-, decidió seguir un camino con corazón, ser un apoyo en la vida de todas aquellas personas que desearan mejorar su calidad de vida y contribuir a que las empresas tuvieran una mayor responsabilidad social y solidaria.
A partir de este momento, la formación y la experimentación se convirtieron en un pilar fundamental. Cursó EFT (Emotional Freedom Techniques, Técnicas de Liberación Emocional), Coaching Personal y Sistémico, Reiki, Técnica Metamórfica, PNL Transpersonal (Programación Neurolingüística), Eneagrama y Desarrollo Personal, entre otros.
Para José Ignacio, los seres humanos estamos en una época de transformación, de expansión de Conciencia, donde cualquier experiencia humana es una oportunidad para mirar hacia el alma y desarrollarse espiritualmente:
"Los seres humanos estamos en una época de transformación, de expansión de conciencia, estamos mirando hacia adentro, hacia el ser esencial, alma, espíritu, cada uno es libre de llamarlo como quiera, lo importante es que estamos descubriendo nuestra propia luz aunque haya sombras. En la medida que nosotros seamos felices y nos amemos por el hecho de ser quien somos, lo vamos a proyectar a los demás y vamos a ver, a sentir y a escuchar una realidad diferente, un mundo distinto, puesto que cada uno creamos nuestra propia realidad según nuestro modelo mental...".
José Ignacio Romá
"Me llamo Ana Solanes. Soy enfermera. Desde los 3 años de edad supe que mi vocación era cuidar a los demás. De niña, y de forma innata, ya sabía lo que significaba la palabra “muerte”. Durante toda mi vida me ha interesado el tema y, sobretodo, el cuidado a los moribundos. Por esta razón, mi formación académica siempre se encaminó hacia esta dirección. A lo largo de mi vida, siempre me han acompañando intuiciones y sentimientos que me han corroborado que existe una continuidad después de la muerte física. Y, gracias a estas experiencias, también he descubierto que, hoy en día, la muerte sigue siendo un tabú. Así pues, uno de mis objetivos personales es aportar ungranito de arena, sensibilizando a los demás para que comprendan y se preparen para la experiencia que, algún día, y sin distinción, nos vendrá a buscar a todos: la muerte.
Gracias a mi trayectoria profesional, hoy puedo afirmar que acompañar a moribundos en la última etapa de su enfermedad me ha brindado la oportunidad de aprender lecciones únicas, lecciones que no hubiera descubierto en ninguna otra experiencia humana. Sin duda, es una labor que debe tratarse con especial atención, pues requiere de mucha preparación técnica y personal: afrontar la muerte de otro ser humano es también afrontar la propia muerte. A fecha de hoy, sé que mi propósito en la vida es el tránsito: lograr que esta experiencia vital sea lo más natural, positiva y llevadera posible para el enfermo y para sus seres queridos. Un servicio al prójimo que también engloba a quienes desean acompañar a moribundos mediante el asesoramiento, la formación y el apoyo, de manera que sus experiencias de crecimiento personal para con los enfermos sean vividas con total normalidad, empatía y Amor".
Ana Solanes
Almudena García es licenciada en Ciencias de la Información; especialidad periodismo. Al año de empezar la carrera experimentó "la partida hacia la luz", como ella siempre lo llama, de su hermano. Eligió esta carrera por su amor por la escritura y la comunicación en todas sus formas; aún así es muy crítica con la manipulación informativa en los medios de comunicación. Durante veinte años no se ha conformado con una mera existencia en un cuerpo orgánico. Y a día de hoy tiene claro que la vida y la muerte forman parte de algo muy grande.
Su labor en El Abrazo del Oso va especialmente dirigida a ayudar a los familiares de personas que murieron porque tomaron la decisión de suicidarse; así como escuchar a personas que están pasando por experiencias cercanas al suicidio.
"Soy plenamente consciente del trato social en general que se da a este tema. Los familiares que han experimentado la partida de un ser querido porque se han suicidado padecen un sentimiento de culpabilidad inmenso que les ahoga el alma; así como un sentimiento de vergüenza por temor a hablar de ello públicamente o a decir qué les pasó a sus familiares; de qué murieron. Lo he experimentado en mi propio ser y lo he visto reflejado en la mirada de otras personas que vivieron lo mismo que yo.
Al igual que yo; existen muchas personas que no han podido decir lo que sienten, que no han podido compartir su dolor con alguien que haya pasado por lo mismo. Seas madre, padre, hermano, hermana, amigo, amante, abuelo... y has padecido este dolor y no has podido compartirlo con alguien que le haya pasado lo mismo; cuenta conmigo para abrir tu corazón. Porque compartiendo tu dolor conmigo, te ayudaré a sanarte. Y a su vez, me ayudarás a sanarme a mi".
Almudena García
2. Nuestros principios:
-Ayudar, orientar y aminorar el sufrimiento en la enfermedad, en la muerte, en el período correspondiente al Duelo, ante la pérdida de seres queridos, y en procesos propios del desarrollo humano y espiritual (Emergencia Espiritual), entendiendo estos conceptos como los procesos internos vinculados al incremento de la consciencia humana y asociados a la necesidad de hallar el sentido, la razón y el propósito esencial de la Vida, de nuestras vidas. Todos los miembros de la Asociación han contribuido en el desarrollo de recursos y acciones personales para vivir la experiencia de la enfermedad, del sufrimiento, de la muerte, del Duelo, del Desarrollo Humano y Espiritual (Emergencia Espiritual) como oportunidades de crecimiento personal del ser humano.
-Desarrollar acciones sociales y educativas a través del voluntariado social con el propósito de mejorar la calidad de vida de las personas y sus posibilidades de desarrollo humano, social y espiritual. Consideramos que el voluntariado de la Asociación puede aportar, a través de una atención personal llena de afecto e interés, la ayuda que muchas personas necesitan para mantener y aumentar su calidad de vida y para evitar que caigan en situaciones de riesgo.
-Asimismo, contribuimos a favor de la erradicación de la pobreza en el mundo. La Asociacióncolabora directamente con el Proyecto Chazon Africa en Kenia (www.chazonafrica.org).
Esta asociación se fundamenta en el amor y en la confianza hacia la vida y en el servicio hacia el prójimo.
Servir consiste en ser instrumento de ayuda en el camino de otras personas, de tal forma que, a través de la ayuda prestada, otros seres humanos logren alcanzar los propósitos que la vida les ha encomendado. Servir implica también llevar a cabo el propio cometido en la vida, con la humildad de prestarse a ser ayudado por otras personas.
Confiar en la vida implica vivir en comunión con sus intereses, más allá de cuáles sean las propias expectativas y deseos personales.
"Todos los seres humanos estamos unidos por la vida. Por lo tanto: tu sufrimiento es el mío; tu felicidad es la mía; tus voces son mis voces; tus experiencias son mis aprendizajes; tu amor es motivo del mío. No somos seres separados, somos gotas individuales hijas de un mismo océano".
3. Sobre la Vida y la Muerte:
El milagro de la Vida no concibe la muerte como una extinción de sí misma. Muy contrariamente, es el paso de una forma de vida hacia otra; el despojo de nuestro cuerpo físico para dar la bienvenida a nuestro cuerpo etéreo, el Alma. Siempre que se cierra el ciclo de una forma de existencia, se inicia otro. Por consiguiente: siempre que concluimos nuestra misión en un tramo de la Vida,partimos hacia otro.
El milagro de la Vida reside en experimentar al Amor, en sus múltiples expresiones y dimensiones.
El milagro de la Vida no radica en un castigo. El Amor únicamente reconoce las experiencias como una oportunidad de evolución: de desarrollo y perfeccionamiento humano y espiritual. Nunca morimos.
El sentido de la Vida se basa en sentirla intensamente: sin pensarla en exceso, sin negarnos a vivir las experiencias que hemos venido a experimentar, desde la sencillez más extrema.
La espiritualidad es Amor. La espiritualidad es amar. Sencillo, ¿verdad? La felicidad -como muchos otros han expuesto- consideramos se basa en apreciar las pequeñas grandes cosas de la Vida y tomar conciencia de nuestras elecciones, decisiones y acciones poco a poco. La esencia de toda vida ha de basarse en amar y procurar dañar lo menos posible a nuestros semejantes.
Por amor, todavía hoy, los seres humanos nos mostramos reticentes a abordar el sufrimiento, la enfermedad y la muerte como fases naturales de la Vida. En conflicto con la propia naturaleza existencial, evitamos mostrar el lado humano del sufrimiento. No obstante, no podemos aspirar a ser felices si evitamos ser naturales con estas etapas inherentes a nuestra condición humana.
A partir de estas premisas, cuando la enfermedad se manifiesta en el ser humano -separadamente del sufrimiento físico- aparece la adversidad: los enfermos se sienten inútiles, pesadas cargas para sus familiares. Contrariamente a la auténtica realidad, consideran no ser naturales, ya que ahora sufren. Incluso las personas próximas al enfermo, por temor a acrecentar la angustia, evitan manifestar su sufrimiento libremente. En ocasiones, hasta el punto de enfermar ellos también.
La meta más sublime de cualquier persona es amar. Sin embargo, el amor alberga todos los sentimientos humanos, sin distinción. Por lo tanto, es tan saludable reír como llorar. Dios creó las lágrimas para que pudiéramos liberarnos del sufrimiento. Entonces, ¿qué sentido tiene desconsiderar el llanto, la rabia o cualquier sentimiento ligado a la desazón? ¡Es un derecho expresarlos sin tapujos!
Finalmente, y como conclusión, toda adversidad,sea cual sea, siempre puede convertirse en un sentido, en una oportunidad para nuestras vidas. Ningún acontecimiento es fruto del azar o casualidad. Por increíble que parezca, cualquier vicisitud acarrea un aprendizaje, de vital importancia para nuestra trayectoria y evolución espiritual. Como seres humanos, nuestro principal cometido es experimentarla. Así pues, una enfermedad, la pérdida de un ser querido, etcétera., pueden ser oportunidades por las que lograr hallar el verdadero sentido de la Vida.
Con Amor,
El Abrazo del Oso